Querido Jorge:
Se que hace tiempo que no te escribo y te pido disculpas por ello. Me gustaría saber como os va todo a mamá y a ti. Sigues en el mismo trabajo? Arreglaste la bici? Debe ser un caluroso día de verano y casi puedo verte con tu bañador azul, el de las palmeras verdes estampadas, jugando con Poca a perseguir el chorro de la manguera por todo el jardín. No sabes como hecho de menos a ese perro. Y a vosotros también claro.
Te escribo para contarte que, desde que empecé con las mudanzas, me he dedicado a separarlo todo en cajas de cartón.
Comencé por cosas sencillas: Tiene cuatro patas y un respaldo, y sirve para sentarse? Lo meto entonces en la caja de las sillas, justo entre la caja de los taburetes y la caja de las mesas, todas ellas dentro de la gran caja de Muebles. Al lado va la caja de electrodomésticos. La caja de herramientas. De hecho todos los objetos fueron bastante fáciles de separar en cajas. Incluso fueron fáciles los animales, los alimentos y, en resumidas cuentas, cualquier tipo de materia física. Separé en cajas mis estudios y todo lo que aprendí en los libros. Agrupé a Miguel Ángel con Van Gogh, a Ray Bradbury con Rimbaud, a Sócrates con Nietzche. Separé todas las chicas con las que he dormido, todas las personas a las que he amado. Separé a la familia más cercana en una caja de cartón del bueno, y en esa caja vais vosotros, claro. Separé las imágenes de todos los sitios en los que he estado. Separé los olores y las emociones. Separé la política y el deporte. Separé mis sueños.
Sea por quitar cosas de en medio o bien por conservarlas, pronto me vi rodeado de gigantescas torres de cajas de cartón. Empecé a sentirme agobiado, pero quedaban muchas cosas por clasificar. La caja de la justicia, de la ética. La caja de los valores y de la educación. Faltó perspicacia. De pronto me faltó también el aire. Me dieron náuseas. Me mareé. No encuentro tan siquiera espacio para pasar entre las cajas. Todas esas estúpidas cajas amontonadas, algunas bien y otras no tanto, sobre ellas mismas con esa cinta adhesiva ancha donde pone escrito en rojo cosas como “mantener la calma”, “ordenado con lógica”, “razonar antes de abrir”, “dogmatizar” y un largo etc.
Encuentro un hueco de luz, intento acceder a él pero mis pies chocan torpemente con algo. Me levanto y descubro que he tropezado con la única caja de cartón que queda por precintar. La analizo y esta completamente vacía. Todas las demás pierden importancia y en ella solo hay un pequeño interrogante pintado en negro en una de las solapas.
Todo se oscurece y no se me ocurre que meter en esta caja. No se ni que hacer con el resto de cajas, y aquí estoy, preso en mi propia cárcel. Me sigues hermano?
Noto como el cartón me mira y espera algo de mi. Como me dice que supere el miedo a perder y tire todas las otras cajas creando una avalancha. Una explosión de pedazos de mi vida. El cartón me mira diciendo - Soy la única caja vacía, soy la única que puedes usar, para que demonios quieres el resto? Soy tu presente y tu futuro, y el resto nunca te volverá a ser útil. Soy lo que buscas y lo que te espera. Destino, si prefieres llamarle así. Camino.
Llevo días esperando a que pase el camión de la basura a por las cajas, esperando el impulso que me haga patear-las todas. Esperando la chispa que incendie la caja vacía y haga que me sumerja en ella. Y las putas cerillas están en una de las cajas que hacen de base del resto de cajas.
Escribe una respuesta, pero no me la envíes.
atentamente, j
Se que hace tiempo que no te escribo y te pido disculpas por ello. Me gustaría saber como os va todo a mamá y a ti. Sigues en el mismo trabajo? Arreglaste la bici? Debe ser un caluroso día de verano y casi puedo verte con tu bañador azul, el de las palmeras verdes estampadas, jugando con Poca a perseguir el chorro de la manguera por todo el jardín. No sabes como hecho de menos a ese perro. Y a vosotros también claro.
Te escribo para contarte que, desde que empecé con las mudanzas, me he dedicado a separarlo todo en cajas de cartón.
Comencé por cosas sencillas: Tiene cuatro patas y un respaldo, y sirve para sentarse? Lo meto entonces en la caja de las sillas, justo entre la caja de los taburetes y la caja de las mesas, todas ellas dentro de la gran caja de Muebles. Al lado va la caja de electrodomésticos. La caja de herramientas. De hecho todos los objetos fueron bastante fáciles de separar en cajas. Incluso fueron fáciles los animales, los alimentos y, en resumidas cuentas, cualquier tipo de materia física. Separé en cajas mis estudios y todo lo que aprendí en los libros. Agrupé a Miguel Ángel con Van Gogh, a Ray Bradbury con Rimbaud, a Sócrates con Nietzche. Separé todas las chicas con las que he dormido, todas las personas a las que he amado. Separé a la familia más cercana en una caja de cartón del bueno, y en esa caja vais vosotros, claro. Separé las imágenes de todos los sitios en los que he estado. Separé los olores y las emociones. Separé la política y el deporte. Separé mis sueños.
Sea por quitar cosas de en medio o bien por conservarlas, pronto me vi rodeado de gigantescas torres de cajas de cartón. Empecé a sentirme agobiado, pero quedaban muchas cosas por clasificar. La caja de la justicia, de la ética. La caja de los valores y de la educación. Faltó perspicacia. De pronto me faltó también el aire. Me dieron náuseas. Me mareé. No encuentro tan siquiera espacio para pasar entre las cajas. Todas esas estúpidas cajas amontonadas, algunas bien y otras no tanto, sobre ellas mismas con esa cinta adhesiva ancha donde pone escrito en rojo cosas como “mantener la calma”, “ordenado con lógica”, “razonar antes de abrir”, “dogmatizar” y un largo etc.
Encuentro un hueco de luz, intento acceder a él pero mis pies chocan torpemente con algo. Me levanto y descubro que he tropezado con la única caja de cartón que queda por precintar. La analizo y esta completamente vacía. Todas las demás pierden importancia y en ella solo hay un pequeño interrogante pintado en negro en una de las solapas.
Todo se oscurece y no se me ocurre que meter en esta caja. No se ni que hacer con el resto de cajas, y aquí estoy, preso en mi propia cárcel. Me sigues hermano?
Noto como el cartón me mira y espera algo de mi. Como me dice que supere el miedo a perder y tire todas las otras cajas creando una avalancha. Una explosión de pedazos de mi vida. El cartón me mira diciendo - Soy la única caja vacía, soy la única que puedes usar, para que demonios quieres el resto? Soy tu presente y tu futuro, y el resto nunca te volverá a ser útil. Soy lo que buscas y lo que te espera. Destino, si prefieres llamarle así. Camino.
Llevo días esperando a que pase el camión de la basura a por las cajas, esperando el impulso que me haga patear-las todas. Esperando la chispa que incendie la caja vacía y haga que me sumerja en ella. Y las putas cerillas están en una de las cajas que hacen de base del resto de cajas.
Escribe una respuesta, pero no me la envíes.
atentamente, j
1 comentarios:
genial!
pd. sóc la Laura de la fucking Miró
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